Isabel Estrada-Portales
/ AFP 05/27/2005
Héctor Cabrera (nombre ficticio) dice no haber recibido un
centavo por las 110 horas que pasó cavando zanjas para Mega
Telecommunications, una empresa con sede en Virginia Beach. No es
la primera vez, pero ahora puso un juicio y ganó.
“A pesar de la controversia que rodea el tema de los trabajadores
“esquineros” en Woodbridge, Virginia, casi todos están
de acuerdo en que cuando alguien hace un trabajo, se le debe pagar
por el trabajo realizado”, dice Nancy Lyall, coordinadora legal
del Comité de Trabajadores de Woodbridge, una organización
formada para defender los derechos de los trabajadores temporales.
“Pero no ese no es el caso de muchos trabajadores”.
Enjuiciando a Mega Telecommunications, Cabrea es solo uno de los 11
trabajadores que dicen haber cavado las zanjas para la empresa que
realiza un proyecto de Verizon, en Virginia del Norte, por el que
denuncian no haber recibido pago alguno.
Según este caso, Cabrera trabajó 10 horas diarias durante
11 días en febrero de este año, sin recibir pago hasta
la fecha. Este trabajador, al igual que los otros diez, fueron contratados
por James y Sonny Webb, de Mega Telecommunications.
Lyall dice haber hecho varias llamadas telefónicas a Sonny
Webb quien de forma repetida le aseguró que los trabajadores
recibirían su pago,”pero hasta el momento los trabajadores
no han recibido nada”.
Un segundo caso involucra a Mike Scruggs, un contratista local en
Woodbridge. En este caso, tres trabajadores demandan el pago que ellos
dicen les adeuda Scruggs por faenas de trabajo de 115-125 horas en
la primavera de este año. “El señor Scruggs, quien
fue contactado por teléfono, se ha rehusado a pagar”,
dice Lyall.
El último caso es presentado contra Miguel Darío Pérez,
otro contratista local de Woodbridge. Un trabajador enjuicia a Pérez
por el trabajo de una semana realizado en febrero de este año.
Según Lyall, estos tres casos representan solo una pequeña
porción de los muchos que el Comité de Trabajadores
de Virginia ha conocido en los tres últimos años.
Se han enviado cartas y realizado llamadas telefónicas para
tratar de resolver estos casos fuera de la corte. Alrededor de 1/3
de los casos son resueltos sin necesidad de ir a corte. Pero, dice
Lyall, la mayoría de los contratistas quienes al principio
se rehusan a pagar a los trabajadores, continúan sin responder
de forma positiva. “Es nuestra esperanza que al llevar
a corte algunos de estos casos, los contratistas reciban el mensaje
que deben pagarle a los trabajadores por el trabajo que realizan”,
concluye Lyall.
El fenómeno en la región
Existen algunos factores que influencian la capacidad de los trabajadores
de ganar en estos casos, de acuerdo a Kimberly Propeak, directora
de asistencia de Casa de Maryland, una organización sin fines
de lucro de Takoma Park, que trabaja en favor de los inmigrantes
latinos residentes en Maryland.
La representación es una parte importante, porque, según
Propeak, aunque estos casos son muy claros, los abogados frecuentemente
presentan argumentos estándares, como el de que los trabajadores
son contratistas independientes y no empleados, de los que hay que
defenderse.
“Desafortunadamente, en casos donde los trabajadores no tienen
un abogado y el empleador sí lo tiene, un juez no familiarizado
con la ley podría en algún momento no basarse en los
hechos apropiados para defenderse de tal análisis”,
dice Propeak.
Asimismo, el nivel de prueba afecta las posibilidades de victoria.
“Los trabajadores no necesitan un contrato escrito y es la
responsabilidad del empleador crear los récords.
El caso de un trabajador mejora cuando han mantenido récords
por escrito de las horas trabajadas y cuando tiene testigos”.
Tim Freilich, abogado del Centro de Justicia de Virginia, una organización
para la defensa de los trabajadores, ve una buena posibilidad de
victoria para los trabajadores.
Freilich considera, uno de los mayores problemas es que “Los
empleadores explotan a los trabajadores sean estos indocumentados
o no. Muchos de los contratistas creen que si una persona no puede
hablar inglés, no puede pelear por sus derechos”.
Freilich aconseja a los trabajadores que, para protegerse, deben
pedir nombre, apellidos y dirección de quienes los emplean.
“Si el contratista no quiere dar la información, deben
pensar dos veces antes de realizar el trabajo”.
Sin embargo, los trabajadores temporales de Maryland piensan que
si hacen demasiadas preguntas no serán empleados, porque
“los empleadores tienen miedo de ser sorprendidos cuando emplean
a trabajadores indocumentados”.
Eso no debería ser una preocupación para los empleadores
en el tema de los salarios,”porque ni siquiera forma parte
de la discusión del caso”, dice Freilich. “Cuando
hay una discussion sobre salarios, al juez solo le interesan tres
asuntos: si el empleador dijo que pagaría por el trabajo,
si el trabajador realizó el trabajo y si al trabajador se
le pagó o no”.
“El estatus migratorio de un trabajador que pide que se le
pague el trabajo realizado es absolutamente irrelevante”,
dice Propeak, la abogada de Casa de Maryland.
“Esta posición ha sido reiterada por la Corte Suprema
hace menos de cuatro años. Mientras hemos visto una serie
de decisiones en donde las cortes están mirando con más
seriedad el tema del estatus migratorio, es una regla específica
que no pagarle a los trabajadores por el trabajo que realizaron
es ilegal, independientemente de su estatus migratorio”. |