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Sed de gasolina se mantiene intacta pese al precio


Veronique Dupont / AFP
08/19/05


La demanda de gasolina sigue aumentando en Estados Unidos a pesar de los precios récord del combustible, ya que los estadounidenses siguen utilizando grandes vehículos, a pesar de lo cual la proporción del gasto en energía en el presupuesto de los hogares bajó en 20 años.

"La gente absorbe la subida de precios sin cambiar sus hábitos de conducción o de consumo", dijo Marshall Steeves, analista de la casa de corretaje Refco.
"En California o en algunos sitios de la urbe neoyorquina, los precios alcanzan o superan los tres dólares por galón (3,78 litros)", sin que eso afecte la demanda, añadió.

"Hay mucho camino por recorrer todavía antes de que el precio de la gasolina altere los hábitos de los estadounidenses", dijo Jason Schenker, economista de Wachovia.

El lunes el precio medio era de 2,48 dólares en Estados Unidos, un récord y un salto de alrededor de 7% en un mes y de 33% en un año, según la Asociación de Automovilistas Estadounidenses (AAA por sus siglas en inglés). Desde fines de 2001, el precio de la gasolina subió alrededor de 150%.

Las estaciones de servicio vieron su volumen de negocios aumentar 2,4% en julio con respecto a junio, contra un alza de 2% el mes anterior.
"Incluso a estos niveles, la gasolina es todavía dos a tres veces menos cara que en Europa", sostuvo Jason Schenker.

Además la gasolina ocupa una parte menos importante que hace 20 años en el presupuesto de los hogares: 5% promedio del ingreso medio por habitante, es decir un descenso con respecto a los años 70 y 80, cuando el carburante representaba 7%-8% del presupuesto de los hogares, destacó David Wyss, economista de Standard and Poor's.

Los economistas explican también la fuerza de la demanda de gasolina por el tiempo necesario para modificar el modo de vida.
"Usted tiene un auto , tiene que conducir para ir a trabajar" sea cual sea el precio de la gasolina, explicó Schenker, agregando que no se puede cambiar de auto de la noche a la mañana.

Además, la economía estadounidense da permanentes señales de su vigor. "El empleo sube y los ingresos de los hogares también", lo cual no incita a tomar medidas para conducir menos o consumir menos gasolina, destacó Hugh Johnson, de Johnson Illington Advisors, quien no obstante considera que los precios del crudo terminarán afectando a la economía estadounidense.

Según David Wyss, hará falta alrededor de un año para que la gente se dé cuenta de que los precios de la gasolina seguirán altos por un tiempo y que decidan eventualmente comprar vehículos económicos, como ocurrió en los años 80 luego de las crisis petroleras.

Los economistas destacan que el vigor actual de la demanda de carburante se explica en parte por factores estacionales, ya que el consumo alcanza su pico anual durante el verano en Estados Unidos, tiempo de viajes en coche por vacaciones.

Pero, también señalan que además de los factores macroeconómicos, es en gran parte la pasión de los estadounidenses por los autos grandes y en particular los 4x4 o grandes monovolúmenes, que alimenta la demanda de carburante.
Se agregan las rebajas de precios ofrecidas por los fabricantes.

"Los fabricantes utilizan métodos cada vez más agresivos y la gente sucumbe al decirse: 'quiero un auto grande'", resumió Wyss.
Resultado: las ventas de autos aumentaron 6,7% en julio, tras un alza de 4,6% en junio.