Isabel M. Estrada Portales
06/10/2005
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Mientras más hijos tiene una mujer y mientras más tiempo
les da el pecho, menores son las probabilidades de que contraiga cáncer
de mama, según un exhaustivo estudio publicado en la revista
médica The Lancet.
Ésta puede ser una de las razones que explica la baja incidencia
de cáncer de mama en las regiones más pobres de América
Latina y otras zonas del Tercer Mundo, donde las mujeres tienden a
tener varios hijos y a dar el pecho por un tiempo prolongado.
El estudio halló que si las mujeres en los países industrializados
dieran el pecho a cada uno de sus hijos seis meses más, reducirían
en un cinco por ciento sus probabilidades de contraer cáncer
de mama, incluso en el caso de mujeres con historia de la enfermedad
en sus familias.
En Estados Unidos, por diversas razones, el número de mujeres
que decide amamantar a sus hijos es menor que en los países
subdesarrollados, a pesar de la fuerte campaña pro-lactancia
materna que se lanzado en los últimos años.
El estudio en cuestión se basaba en la evidencia de que tener
hijos ofrece protección contra el cáncer de mamas, aunque
no estaba claro si la lactancia materna también contribuye
a este efecto protector. Para la investigación se recolectó
datos de 47 estudios epidemiológicos en 30 países, que
incluían información sobre los patrones de amamantamiento
y otros aspectos de la maternidad.
En total, la información sobre 50,302 mujeres con cáncer
invasivo y 96,973 mujeres sanas –lo que se conoce como grupo
de control- fue contrastada, una vez que estos grupos fueron divididos
por edad, número de partos, edad en que tuvieron el primer
hijo y si estaban en etapa de menopausia.
Entre los resultados más notables del estudio está que
las mujeres con cáncer de mama tenían, como promedio,
menos partos que las del grupo de control. Además, las cifras
de quienes habían dado el pecho eran menores en el grupo de
las enfermas de cáncer que en el grupo de control. y, en promedio,
las primeras habían dado de mamar por menos tiempo.
El riesgo relativo de desarrollar cáncer de mamas disminuía
en un 4,3 por ciento por cada 12 meses de amamantamiento, además
de disminuir un 7 por ciento por cada parto. La disminución
asociada al amamantamiento no mostraba diferencias significativas
para las mujeres en países desarrollados o subdesarrollados,
ni estaba relacionada con otros indicadores como la edad, la menopausia,
el origen étnico, el número de partos o a qué
edad tuvo el primer hijo.
En pocas palabras: “Mientras más tiempo una mujer dé
el pecho, más protegida estará contra el cáncer
de mamas. La ausencia de amamantamiento o su corta duración,
fenómenos típicos de los países desarrollados,
es uno de los principales responsables de la alta incidencia de cáncer
de mamas en estas naciones”, según concluye este estudio.
Las evidencias de este estudio muestran que hay beneficios claros
para la madre, además de los ya bien conocidos beneficios para
el bebé. El cáncer, la lactancia materna
y las mujeres hispanas
Los hispanos experimentan una incidencia y unas tasas de mortalidad
sustancialmente menores de todos los cánceres combinados
y también de los cuatro cánceres más comunes:
cáncer de mamas, de próstata, colorectal y del pulmón,
según estadísticas de la American Cancer Society.
Sin embargo, la disminución en las tasas de mortalidad debido
a los cánceres de mamas, cérvico uterino y de próstata
fue menor entre los hispanos que entre los no hispanos desde 1990-1997.
Además, están aumentando los casos nuevos de cáncer
de mamas y de pulmón entre los hispanos, quienes son diagnosticados
mucho más tarde y por tanto tienen menores tasas de supervivencia
que los blancos, según estadísticas del Departamento
de Salud y Servicios Sociales de Estados Unidos.
Esto se explica en parte por la falta de prevención y la
carencia de seguros médicos, etc. pues la American Cancer
Society afirma que los hispanos tienen menos probabilidades de recibir
exámenes como los mamogramas, la prueba del Papanicolaus
o la sigmodoscopia.
A su vez, cifras de Minority Nurse indican que el 64 por ciento
de las mujeres hispanas reportan que amamantan a sus hijos durante
la etapa temprana del postparto.
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