Navegue
nuestra portada

Clamidia: ¡Despierten, latinas!


Adam, NIH
Algún flujo vaginal es normal, pero flujo inusual puede ser el resultado de una infección.
Isabel M. Estrada Portales
Washington 's Voz

08/12/05


La tasa de adolescentes latinas con clamidia es vergonzosa: más del doble de las adolescentes blancas.

Regulaciones federales recomiendan exámenes periódicos para todas las mujeres sexualmente activas menores de 25 años, pero los exámenes de clamidia siguen siendo pocos en las clínicas públicas y privadas, sólo cerca del 25 por ciento de las mujeres con seguros comerciales recibieron los exámenes apropiados en el 2001, según un estudio de Kaiser Permanente y los Centros de Control de Enfermedades (CDC).

Pero para las latinas el problema es más complejo.


“La carencia de seguro médico es el problema más urgente de las latinas hoy”, dice Silvia Henriquez, directora ejecutiva del National Latina Institute for Reproductive Health (NLIRH). “Las latinas no tienen acceso a cuidados preventivos, ni siquiera a cuidado ginecológico rutinario”.

“Para las latinas jóvenes es todavía más urgente el acceso a atención ginecológica básica, y además a educación e información sexual competente y apropiada cultural y lingüísticamente”, explica Henriquez.

Con cerca de 900 mil nuevas infecciones por año, la clamidia es la enfermedad de transmisión sexual más común en EE.UU. Pero aunque es fácil de curar con antibióticos y el diagnóstico se hace con un examen sencillo y barato, a menudo no es diagnosticada por su falta de síntomas.

Cerca del 40% de las mujeres con infección de clamidia no atendida desarrolla inflamación pélvica y 20% de ellas se vuelven estériles, según CDC. Además, las personas con clamidia tienen tres a cinco veces más probabilidad de contraer VIH.

El estudio de Kaiser y CDC, que evaluó casi 75 mil historias clínicas electrónicas de mujeres de 15-25 años, miembros de Kaiser Permanente, desde 1998 a 2001, muestra que medidas sencillas por parte de las instituciones de atención médica pueden aumentar el número de mujeres examinadas y diagnosticadas con clamidia.

Por esto Henriquez aboga por servicios e información gratis y de bajo costo, confidenciales y que tengan en cuenta aspectos culturales y lingüísticos para prevenir las enfermedades de transmisión sexual. “Las latinas deben enterarse de que el sexo sin protección puede llevar no sólo al embarazo pero también a infecciones de transmisión sexual y a VIH/SIDA. También debemos apoyar la educación sexual integral en las escuelas”.

“Cuando pensamos en cómo cambiar la forma de hacer este diagnóstico en Kaiser Permanente, decidimos lo más directo. Por ejemplo, los asistentes clínicos del departamento de obstetricia y ginecología ahora añaden el examen para clamidia al Papanicolau, por lo que no implica trabajo extra para los médicos”, dijo el doctor Mark Snyder, director asociado médico de tecnología de la información en Kaiser Permanente.

Y esos exámenes estandarizados condujeron a notables cambios. De 1998 a 2001, para las mujeres de 15 a 26 años, hubo un incremento de casi un tercio en los exámenes.

Como resultado del aumento en los exámenes, aumentó en 10 por ciento el número de diagnósticos de clamidia.

“Pese a las recomendaciones nacionales que instan a los exámenes anuales de clamidia para las jóvenes sexualmente activas, demasiadas mujeres siguen sin recibir un diagnóstico cada año”, dijo la doctora Gale Burstein, la principal investigadora de CDC para el estudio.

“Un cambio relativamente sencillo en el sistema, como el puesto en práctica por el departamento de ginecología de Kaiser Permanente, podría ayudar a proteger la salud reproductiva de las mujeres en todo el país”.

Se calcula que los costos en atención médica atribuibles a la clamidia y sus consecuencias superan los 3,500 millones de dólares al año en EE.UU., mientras que se podrían conseguir curas por dos a ocho dólares.